viernes, 25 de septiembre de 2009

Ley de la selva

Entre el jueves y hoy, los trabajadores de El Cronista nos enteramos de un plan de retiros "voluntarios" para limpiar gente. Siete compañeros, algunos de ellos con puestos gerenciales y otros simples soldados rasos, fueron invitados a renunciar y llevarse una "gratificación". Si no firmaban el papelito en el momento, encontrarían el telegrama de despido al día siguiente en sus casas sin ningún "bonus", decían en Recursos (In)Humanos.
Lo preocupante es que tres de los siete agraciados eran trabajadores rasos -periodistas, diseñadores, gráficos- que participaban activamente de las asambleas que venimos llevando adelante en todo este tiempo, en reclamo de aumentos y en repudio de despidos injustos.
Se trata en todos los casos de despidos sin causa, pero para nada azarosos. Fueron a buscar a los que habían marcado para amedrentar a los que todavía sobrevivimos.
El jueves por la noche, en medio de la sorpresa y sin demasiadas precisiones aún, los trabajadores de El Cronista decidimos declararnos en asamblea permanente y comenzar con las acciones de repudio no bien llegara el primer telegrama.
El primer telegrama llegó hoy.
El lunes, una nueva asamblea decidirá cómo sigue esta historia.

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